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Biometría, el camino para una mayor ciberseguridad

Updated: Jan 13



Estamos en la recta final de un año que estuvo marcado por muchos acontecimientos; de ellos, sin duda el principal fue la pandemia del covid-19. Poco a poco la sociedad ha comenzado a retomar su cauce tras el aislamiento y se adapta a esta nueva realidad que ha encontrado su vía más importante de acción en lo digital. La forma en que se desarrollan prácticamente todas las interacciones humanas, y por tanto las económicas, sigue teniendo consecuencias en el plano de la realidad y uno de los factores que siguen preocupando a las personas es el relacionado con la seguridad.

La biometría se refiere a las medidas biológicas, o características físicas, que se pueden utilizar para identificar a las personas. Las aplicaciones más conocidas son la clasificación de huellas dactilares, el reconocimiento facial y los exámenes de retina. Cada uno de estos aspectos es único e inigualable en cada persona es por ello que la biometría ha tomado más relevancia para proteger la identidad o para dar validez y certeza en las transacciones o procesos oficiales que todo ciudadano necesita. La importancia de esta tecnología es tal, que, de acuerdo con el Global Industry Analysts, el mercado de sistemas biométricos crecerá hasta 83 mil millones de dólares en 2027.

Biometría e identidad digital


Como una de sus principales aplicaciones en la identidad digital, la biometría ayuda a proteger a los ciudadanos, ya que hoy muchas o un gran número de actividades se realizan a través de vías remotas y todo parece indicar que esa forma de interacción se volverá más importante y común conforme pasen los años. Así pues, la autenticación de la identidad de la persona, el resguardo y la privacidad de la misma, la prevención de fraudes y evitar la suplantación de identidades durante la realización de trámites o transacciones cada vez más seguros se volverán más comunes en el futuro.

De hecho, uno de los documentos más importantes, el pasaporte, ya comenzó a utilizar esta tecnología. A inicios de octubre, el canciller Marcelo Ebrard Casaubon entregó oficialmente el primer pasaporte electrónico que, aunque seguirá siendo impreso, contará con un chip con los datos biométricos. De acuerdo con el funcionario, “el nuevo pasaporte dificulta la suplantación de identidad de las personas y proyecta a nivel internacional la imagen de México”.


El factor humano y la biometría


Esta tecnología, como todas las que desarrolla el ser humano, no es 100% infalible, siempre existirá un resquicio por el que la vulnerabilidad pueda traspasar. Hace unos años, las compañías Apple y Samsung vieron vulnerados sus sistemas biométricos, solo días después de su lanzamiento, con técnicas que imitaban al dueño o usuario que ha accedido al sistema. Por otro lado, el hardware de la mayoría de los dispositivos no puede evaluar si la huella proviene de un dedo que tiene vida o de una máscara, un muñeco o un video en definición 4K, dado que capturan imágenes en dos dimensiones (2D).

De acuerdo con el estudio “La biometría, un aliado para cuidar la identidad digital de los ciudadanos” de VU security, el uso combinado de varios datos biométricos, como por ejemplo el rostro y la voz, o las huellas dactilares y el rostro, ha permitido reducir las tasas de error considerablemente. De todas maneras, esa confiabilidad depende de que las herramientas de adquisición y los algoritmos estén configurados con las mejores tecnologías y por expertos en la industria.

En el ciberespacio, la protección contra la usurpación de identidad, el robo de datos o incluso de recursos informáticos lleva años siendo un tema a discusión en el ámbito de la tecnología. Sin embargo, es a consecuencia del aislamiento provocado por la pandemia y el crecimiento de la digitalización y sus efectos en la vida diaria de las personas, que se está volviendo una cuestión urgente. La innovación está ahí, es trabajo de todos, gobiernos, empresas y ciudadanos valernos de ella para crear un mundo más seguro y eficiente.


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